FELICITACIONES A LAS DIFERENTES COMISIONES POR UNA EXCELENTE LABOR CUMPLIDA...

viernes, 1 de febrero de 2013

BASES DE LA EPISTEMOLOGÍA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI





MSc. Bracamonte Yazmín
MSc. Martínez José







La investigación realizada por el Dr. Miguel Martínez, sobre las bases de la epistemología a comienzo del siglo XXI, tiene el propósito de clarificar e ilustrar el concepto de cientificidad adoptado, especialmente en las ciencias humanas. A partir de este objetivo, el autor expone que las realidades del mundo actual, deben ser comprendidas a través de enfoques transdiciplinarios, integrado y sistémico, en virtud que en esas realidades existen numerosos factores que se relacionan entre sí, es decir que la respuestas a los problemas sociales, económicos, políticos, entre otros; no pueden ser resueltos  por la percepción de sus partes, o lo que se llama en ciencia el principio de reducción, sino por un enfoque integrado de muchas disciplina, dado a la complejidad de las realidades.
De ahí, que el autor plantea la necesidad de un nuevo enfoque científico, que adopte o refresque el concepto de racionalidad científica y/o paradigma epistemológico, al afirmar primero que el modelo científico positivista, se encuentra cuestionado por los investigadores del área de la física, psicología, biología y filosofía, porque para estos campos de la ciencia , surge la necesidad de reemplazar el modelo axiomático de pensar, razonar y demostrar, con su idea de lógica-formal o lógica-matemática, por una lógica que permita la auténtica y más empírica realidad del mundo en que vivimos e interactuamos, en otras palabras por un modelo sistémico acorde a las complejidades de las realidades del mundo actual. De igual modo establece, dada la explosión de los conocimientos de las diferentes disciplinas, especialidades o enfoques que se han originado en el Siglo XX y las reflexiones epistemológicas, el modelo de la ciencia tradicional se hace insuficiente e impide el progreso o integración de las áreas del saber.
Ahora bien, un cambio en el modelo científico, significa una transformación en la forma de entender las realidades del mundo actual, de asumir actitud crítica constante sin dejar los conocimientos adquiridos por el que hacer científico, puesto que cada área de la ciencia, no solamente gira en torno a generar conocimientos, sino también a la dignidad de su producto, para Woods y Grant, en su obra Razón y revolución, señalan que la “única manera de salir del impasse social, económico y cultural es mediante una sociedad basada en la planificación racional, en la cual la ciencia y la tecnología se ponga a disposición de la humanidad” (p. 63).
Para el Dr. Miguel Martínez, el concepto restrictivo de cientificidad adoptado, en especial las ciencias humanas, mutila la legitimidad y el derecho de existir de una gran riqueza de la dotación más típicamente humana, como lo es el uso de la libertad y de la creatividad; dado que para el autor la ciencia busca la realidad,  desde la percepción del concepto universal de lo que es la fisonomía del ser humano, no sobre realidad centrándose en un elemento o parte de la misma, que la convierte en una visión atomista de la realidad.
Por consiguiente, su crítica al método científico tradicional usado en las ciencias humanas, es que presenta una debilidad, que es la irrealidad, ya que en la ciencias humanas existe en juego docenas de variables que interactúan mutuamente, entre las cuales se da todo tipo de relaciones.
En cuanto a la complejidad y transdiciplinariedad, el Dr. Martínez plantea, que estos dos términos y su relación con la epistemología, no existe una definición compartida de los mismos, en consecuencia, falla la comunicación de los diferentes usuarios que integran estos conceptos. También señala que el término transdiciplinarios, hace referencia  a procesos mentales  donde se conceptualiza las totalidades en forma integral y sistémica.
Por lo tanto, metodología utilizada en el estudio de los fenómenos de las ciencias naturales, no son suficientes para el estudio de las ciencias humanas, y es ahí donde se centra el punto controversial del enfoque metodológico aplicado de manera general en ambas ciencias.
Al llegar a este punto, el Dr. Martínez expresa que los métodos utilizados en los estudios de la física o la matemática, no pueden ser considerados para las investigaciones de la vida, dado que en estas investigaciones el objeto de estudio se pueden definir con conceptos propios como la especie, el ecosistema, el organismo. Además involucra otros conceptos como el que conforma un sistema abierto en continua evolución y cambio. De ahí la necesidad de indicar una dimensión sistémico – cualitativo de la ciencia de la vida.
En efecto, se trata  que en el campo de estudio de la realidad de los seres vivos, existen diferentes niveles de lógica, que no es solamente la lógica numérica, sino más bien, una dialógica y métodos  transdiciplinarios, un paradigma sistémico.
Cabe señalar, que el paradigma sistémico, como epistemología actualizada, construye el conocimiento bajo el enfoque de sistema, donde los elementos de estudio son vistos como entidades complejas, y las partes que lo integran están en constante interacción mutua,  cuya personalidad del objeto deriva de la armonía entre sus partes. Woods y Grant señalan “El todo casi siempre equivale a bastante más que la suma de sus partes constituyentes” (p. 109).  Para la lógica formal, el todo es igual a la suma de las partes, no así para la lógica no lineal de la complejidad, que Woods y Grant  indican muy bien.
De acuerdo con lo señalado anteriormente, para comprender la naturaleza de una entidad es totalmente insuficiente reducirla a sus componentes individuales, es necesario entender sus interrelaciones dinámicas, es decir, llegar a un análisis dialéctico, no formal.
Por eso, el enfoque sistémico, es importante cuando se estudian estructuras dinámicas cuyos elementos son heterogéneos, por ejemplo los seres vivos; siendo necesarias  la acción de lo cualitativo y sus relaciones. Sin embargo, bajo este paradigma han surgido enfoques, tales como dinámica no lineal, matemática compleja, cuyo fundamento no es la cantidad, sino la relación, forma y orden, es decir una matemática mas cualitativa, que pasa de los objetos a las relaciones, de las cantidades a las cualidades, entre otros. Sobre este punto en particular, se conoce en las leyes de la dialéctica, como la  ley de la transformación de la cantidad en calidad y viceversa, al respecto Hegel, expresa  que “pequeños cambios cuantitativos dan lugar en un determinado momento a un salto cualitativo”.
El enfoque sistémico, a diferencia de la ciencia objetiva, considera la posición personal del sujeto investigador, para ello el investigador debe tener un pensamiento en una lógica dialéctica, que no es más un método de pensamiento y de interpretación del mundo, tanto de la naturaleza como de la sociedad, que tiene como principio fundamental que todo está sometido a un proceso constante de cambio, movimiento y desarrollo producto de las contradicciones que en ella existen. Sin olvidar que el significado de las partes o componentes está determinado por el conocimiento del todo y las partes.
En este marco de ideas, el aporte de la neurociencia actual, en esclarecer el proceso de atribución de significado, es decir la construcción de los conceptos, se da por la interconexión de los fenómenos que existen independientemente de los seres humanos, pero que tienen la propiedad de actuar sobre nuestros órganos sensoriales y suscitar las correspondientes sensaciones.
Por último, con este enfoque sistémico, se trata de repensar de nuevo la ciencia, de crear  postulado de nueva conciencia y paradigmas que cambie las apreciaciones y conceptualizaciones de la realidad y la naturaleza humana, por ejemplo el pensamiento sistémico – ecológico. Y donde algunos de los resultados de las ciencias, han sido ofrecidos por el arte y la literatura, en especial a los problemas humanos, en otras palabras a la convergencia de la ciencia, el arte y la ética, donde el investigador tiene la capacidad de juzgar rectamente lo estudiado, generando así sabiduría.

BASES DE LA EPISTEMOLOGÍA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI


MSc. Miriam Karina Caro
MSc. Edwar Ramírez
MSc. Juan Carlos Pérez

BASES DE LA EPISTEMOLOGÍA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI

La investigación científica es  concebida como un proceso intencional y sistemático de producción del saber y de conocimientos, resultado de la actividad científica, dentro de un enfoque epistemológico admitido.

No basta con comprar bibliografía y tecnologías computacionales para estar a la par o competir con los grandes centros del saber. Es necesaria una formación epistemológica constante que abra las mentes creativas de nuestros estudiantes e investigadores. Para los que reconocemos la realidad del mundo en el siglo XXI, los días que vivimos en peligro, no es precisamente el título de una película sino el encabezado de los titulares de los periódicos de nuestro planeta día a día. Peligro medioambiental, peligro de guerra, peligro de caos social, animales en peligro de extinción, peligro de extinción del ser humano. Todo esto parece exageración dirían los que no gustan de las malas noticias. Y sin embargo, estamos frente a un escenario posible aunque no deseable, el que estemos al borde de una crisis planetaria.

El uso de la herramienta epistemológica permite obtener una ventaja competitiva; aun en nuestras tierras, prácticamente condenadas al consumo y a la acumulación del saber. Esta aplicación permite ubicar nuestros centros de estudios universitarios en un rango tan importante como los existentes en los países desarrollados. Es un propósito viable que exige apoyo de los administradores y gerentes de la educación universitaria para poder alcanzar este propósito de autodeterminación y complemento al desarrollo mundial de la ciencia.

La globalización es transdisciplinaria, por lo tanto, necesita análisis del mismo corte y desde miradas no parceladas por la hiperespecialización. Si analizamos tanto el concepto de transdisciplinariedad como el ilimitado rango de temas que se abordan bajo la mirada de la globalización, nos podemos dar cuenta de la aseveración anterior.


El principio de la acción estrategia es pues aplicable tanto al análisis de la realidad del sistema internacional y la globalización, como al análisis de los discursos y su coherencia en las acciones. La realidad cambia constantemente y no nos hemos preparado para ella, la velocidad a la que dichos cambios se dan se ha acelerado a partir de las revoluciones científico-técnicas que permiten que las identidades, las realidades, los discursos y los procesos se vuelvan más complejos. Por lo tanto, las propuestas para la realidad deben de apegarse a acciones estrategias incluyentes.
El auge de la ciencia se debe al hecho de que se le considera una variable estratégica para el desarrollo de las sociedades. En particular en Venezuela, se le ha dado un impulso a la investigación científica y a sus productos, concretados en los libros, monografías, artículos científicos, revistas arbitradas, congresos, reuniones, así como los organismos e instituciones que la apoyan y financian como el Ministerio de la Ciencia y la Tecnología. En la modernidad, la ciencia pasó de un período absolutista hegemónico a otro período relativista. En el primer período se identifica la ciencia como el único saber verdadero y el más importante, respecto a la filosofía, el arte, la religión, el sentido común. Mientras que en el segundo período, el relativista, se reconocen los límites de la ciencia en cuanto al carácter aproximado que resultan todas las explicaciones teóricas o empíricas.

Este círculo le da carácter humano a la actividad de investigación científica, con intención primaria cognoscitivo y que puede variar desde la obtención propia del conocimiento hasta su uso para la solución de problemas y la generación de tecnologías según sea el caso o la intención de la investigación. Este carácter humano le confiere a la investigación una nueva connotación de científico - tecnológico y asume desde allí su carácter socio - histórico, ya que ha devenido como una estrategia para la superación de la pobreza y el atraso social tal como señala Tûnnerman (2000) "el subdesarrollo científico - tecnológico es a la vez causa y consecuencia del subdesarrollo económico social " pero sin menoscabo, acoto, con lo planteado por Martin Fiorino sobre la ética de la ciencia.
Cuando insistimos en la importancia estratégica de la epistemología en la formación del investigador lo hacemos porque se trata de producir un conocimiento competitivo y de calidad. Competitivo en el sentido de poder estar la investigación a la altura de cualquier centro de investigación a nivel mundial. Esto a la luz de nuevos avances epistemológicos queda muy atrás y por lo tanto el estudio queda desactualizado, a pesar de haber aplicado muy bien, una determinada teoría, un método o un procedimiento, dentro de los parámetros seleccionados. . Señala Bunge, que "Si la sustancia (objeto) no puede ser lo distintivo de toda la ciencia, entonces tiene que serlo la forma (el procedimiento)" (Bunge. 1983: 22). Inmediatamente especifica que "la peculiaridad de la ciencia tiene que consistir en el modo como opera para alcanzar algún objetivo determinado, en otros términos, en el método científico y en la finalidad para la cual se aplica dicho método

De esta manera, el problema principal que enfrenta actualmente la investigación y su metodología tiene un fondo esencialmente epistemológico, pues gira en torno al concepto de conocimiento y de ciencia y la respetabilidad científica de sus productos: el conocimiento de la verdad y de las leyes de la naturaleza. De aquí, la aparición, sobre todo en la segunda parte del siglo XX, de las corrientes posmodernistas, las postestructuralistas, el construccionismo, la Teoría crítica, el análisis del discurso en general, los planteamientos que formula la Teoría del conocimiento. El enfoque sistémico es indispensable cuando tratamos con estructuras dinámicas o sistemas que no se componen de elementos homogéneos y, por lo tanto, no se le pueden aplicar las cuatro leyes que constituyen nuestra matemática actual sin desnaturalizarlos, la ley aditiva de elementos, la conmutativa, la asociativa y la distributiva de los mismos, pues, en realidad, no son “elementos homogéneos”, ni agregados, ni “partes”, sino constituyentes de una entidad superior; las realidades sistémicas se componen de elementos o constituyentes heterogéneos y son lo que son por su posición o por la función que desempeñan en la estructura o sistema total; es más, el buen o mal funcionamiento de un elemento repercute o compromete el funcionamiento de todo el sistema: ejemplos de ello los tenemos en todos los seres vivos y aun en la tecnología, como el estrepitoso fracaso del Challenger o del Ariane V, debidos, respectivamente, a una superficie exterior no cuidada o a los “tiempos” de una computadora. En general, podríamos señalar, como una especie de referente clave, que la matemática trabaja bien con objetos constituidos por elementos homogéneos y pierde su capacidad de aplicación en la medida en que estos son de naturaleza heterogénea, donde entra en acción lo cualitativo y sus relaciones.
            En los últimos tiempos, se han ido dando las condiciones necesarias y suficientes para que todo investigador serio y de reflexión profunda, pueda, a través de las bibliotecas, las revistas y los congresos, subirse sobre los hombros de docenas de pensadores eminentes, le es posible divisar grandes coincidencias de ideas y marcadas líneas  de un nuevo modo de pensar, de una nueva manera de mirar las cosas, de una nueva racionalidad científica y, en síntesis, de una nueva ciencia. Esta ciencia presenta notables diferencias con el modo de pensar tradicional, clásico, lógico-positivista.
            La complejidad de las nuevas realidades emergentes durante el siglo XX, su fuerte interdependencia y sus interacciones ocultas, por una parte, y, por la otra, el descubrimiento de la riqueza y dotación insospechada de la capacidad creadora y de los procesos cognitivos del cerebro humano, postulan una nueva conciencia y un paradigma de la racionalidad acorde con ambos grupos de realidades.
No se trata de desechar los conocimientos que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos por cualquiera de las vías metodológicas por las cuales se hayan logrado, sino de reorganizarlos y reestructurarlos para darles mayor sentido y vigencia. Por lo tanto, cada disciplina deberá hacer una revisión, una reformulación o una redefinición de sus propias estructuras lógicas individuales, que fueron establecidas aislada e independientemente del sistema total con que interactúan, ya que sus conclusiones, en la medida en que hayan cortado los lazos de interconexión con el sistema global de que forman parte, serán parcial o totalmente inconsistentes.
            Ahora se trata de integrar nuestros conocimientos en el Paradigma Sistémico, pues, como dice Ludwig von Bertalanffy, "desde el átomo hasta la galaxia vivimos en un mundo de sistemas" (1981, p. 47); y esto, desde lo inconmensurablemente grande hasta lo infinitesimalmente pequeño, pasando por nuestro mismo organismo, donde todos son sistemas y sistemas de sistemas, y donde toda investigación digna de ese nombre consiste en determinar el rol o papel que juega cada parte en el conjunto del todo a que pertenece, y donde su buen o mal funcionamiento compromete positiva o negativamente el todo en que está inserta y del cual forma parte. La aplicación de la epistemología al interior de la producción del conocimiento permite auto- reflexionar y auto evaluar el desarrollo de la ciencia. Es decir, permite reconocer los avances y los obstáculos que se van presentando en la investigación.

ENTREVISTA A COMPTE SOBRE LA ECONOMÍA DE MERCADO


MSc. Miriam Karina Caro
MSc. Edwar Ramírez
MSc. Juan Carlos Pérez


ENTREVISTA A COMPTE SOBRE LA ECONOMÍA DE MERCADO


Para Compte, la sociedad se encuentra amenazada por dos posiciones extremas: el fanatismo y el nihilismo. Considera necesario mantener y transmitir los valores o la moral, que hemos heredado desde hace miles de años, y que se ha transmitido de generación en generación, dando como origen lo que hoy en día conocemos como civilización. Deja claro que no está en contra de la religión; sino del fanatismo.
Compte, se describe a sí mismo, como: materialista, racionalista y humanista; ya que considera que todo lo que existe es material, que lo que piensa es su cerebro y que la humanidad es lo más valioso que tenemos. En este sentido; a la hora de clarificar y evidenciar los males, que aquejan a nuestra cultura, cabría hablar de tres elementos, que, en conjunto, abarcan la totalidad de las dimensiones de la realidad: el sistema capitalista, que supone una sociedad de injusticia estructural; el materialismo histórico inicial, y el vacío espiritual de una sociedad enfrentada entre el alma del ateísmo, el fanatismo religioso y el nihilismo que niega su legítimo lugar a la espiritualidad entendida como la dimensión humana por excelencia y cuya ausencia genera, por un lado, el relativismo, el nihilismo y la angustia existencial y, por el otro, el fanatismo, el integrismo o el sectarismo como huida del malestar que produce la ausencia de espiritualidad en un mundo frío, banal o chato como puede ser el actual.

Cuando se quiere evaluar el sistema capitalista, es preciso comenzar por examinar su historia. La historia revela el tipo de sociedad a partir del cual evolucionó el capitalismo, y la forma que éste asumió a lo largo de su desarrollo. El testimonio del pasado nos permite evaluar el capitalismo sobre la base de sus logros, sus fracasos y su moral. Una apreciación práctica de la historia del capitalismo asignaría, sin duda, gran importancia a sus realizaciones económicas.

El capitalismo es económicamente insuficiente porque, según se afirma, no es capaz de hacer frente a algunos de los problemas económicos más importantes; crecimiento en el largo plazo, sucesión de ciclos de prosperidad y depresión, grandes conmociones exógenas (como los desastres naturales y la guerra), externalidades, bienes públicos y males públicos (como la educación y la contaminación). El capitalismo crea una sociedad visual y espiritualmente ofensiva, tanto en sus artefactos como en su calidad de vida y artículos feos y vulgares, condiciones de trabajo y de vida en las fábricas y villas miserias desagradables e insatisfactorias. El capitalismo es inmoral porque la economía de mercado esencial para su funcionamiento recompensa en forma irregular, creando desigualdad e injusticia. Sin embargo, al observar al capitalismo como sistema mundial constataremos que es un sistema mundial polarizado, en el sentido que ha generado una desigualdad sin precedentes en la historia de la humanidad.

La modernidad es el momento en donde se proclama que la humanidad hace su propia historia, entonces se atribuye el derecho de innovar, de inventar, se da el derecho a una imaginación creadora en todos los ámbitos. Tenían diferencias pero una cosa en común: la creencia, la proclamación de que el orden social formaba parte del orden natural, de un orden cósmico, generalmente asociado a una forma religiosa o a una creencia metafísica, y que el ser humano o la sociedad no tenía que inventar sino obedecer a las leyes dictadas por ese orden cósmico. Bien entendido, en realidad la tradición en cuestión tenía que ser constantemente re-interpretada porque la sociedad, a pesar de todo, cambiaba. La modernidad es el momento de ruptura con todo esto, ruptura que, por razones históricas, se desarrolló en una región del mundo en un momento de la historia. Cuando el capitalismo se vuelve un sistema mundial, esta nueva cultura que llamamos modernidad, se vuelve mundial.

A causa de la polarización que produce la expansión mundial del capitalismo, la expansión de esta cultura está en crisis permanente, promete a todos pero distribuye siempre en forma cada vez más desigual, creando fenómenos de rechazo, de insatisfacción. Nos encontraríamos en el culturalismo, o sea, la afirmación de culturas con elementos transhistóricos y específicos que suprimirían completamente el universalismo. El deseo de ser, la búsqueda de la felicidad está orientada a la realización de los seres humanos. El terreno de la intersubjetividad donde podemos vivir juntos y ayudarnos mutuamente a realizar nuestros proyectos de vida y a establecer los pactos mínimos de una convivencia fraterna. Las ideologías capitalistas neoliberales nos sitúan lejos de esa pretensión.  La intersubjetividad queda reducida a su mínima expresión, esto es, a mera convivencia instrumental en la que se pretende garantizar exclusivamente la libre competencia, sin que importe si hay condiciones suficientes para que la igualdad sea el punto de partida y de llegada de una sociedad que permite la realización efectiva de las potencialidades de lo humano. 

Al final del siglo XX, el equilibrio que existía entre la economía de mercados y la sociedad  se rompió a favor de los mercados y he aquí el resultado: la pérdida de confianza de los ciudadanos. La perdida del piso en la tierra se debe por el dominio de un acercamiento al desarrollo nacional centrado  en el mercado y a la voluntad de los gobiernos para seguir los dictados de la política de las organizaciones internacionales financieras.

Coase (1937) introdujo y definió el término costos de transacción como los costos de usar el mercado y que da una racionalidad a la existencia de las firmas. Los mecanismos del mercado implican costos como descubrir la relevancia de los precios, la negociación, exigir su cumplimiento, etc., y en general todos los posibles modos de organización económica implican costos relativos de organizar transacciones bajo arreglos institucionales. Las decisiones para organizar los costos de transacción dentro de la empresa se oponen a las decisiones del mercado que dependen de los costos relativos del intercambio interno y externo. Para esto, las empresas obtienen sus recursos y materias primas a muy bajo costo y en abundancia, penetran en nuevos mercados y reducen sus costos de transacción en las operaciones de comercialización.

Esas distintas iniciativas se van encontrando en el espacio al que convergen: allí se conocen, intercambian sus razones y experiencias, se aportan y complementan recíprocamente, se enriquecen unas con otras. Los que llegan por un motivo aprenden a reconocer el valor y la validez de los otros, y así se va construyendo un proceso en el cual la racionalidad especial de la economía de solidaridad se va completando, potenciando y adquiriendo creciente coherencia e integralidad. Conociendo esos motivos y caminos, esas búsquedas y experiencias, iremos comprendiendo cada vez más amplia y profundamente qué es la economía de solidaridad y encontraremos abundantes razones para participar en ella.

La religión es un tema de fuerte debate entre los que creen que los conocen todo y el público general. El problema  no es si creen o no creen en Dios. Hay que reconocer que todo este fenómeno en torno a las sagas y su influencia masiva, cuanto menos, nos produce cierta perplejidad. Lo que se constata entre las nuevas generaciones es un gran vacío de mitos, de grandes cosmovisiones, y quizás esté aquí entre otras cosas la clave del éxito de este nuevo fenómeno. Todas estas nuevas manifestaciones de la modernidad tienen para muchas personas un gran poder unificador e integrador. Y en la sociedad actual, la gente necesita de un orden, necesita seguridad, necesita construcciones que den sentido a su vida. De aquí que muchos de estos fenómenos sirvan para compensar todos los fraccionamientos, los desencantos, los fracasos históricos, que nos ha traído el siglo XX. Contribuyen, de alguna manera, a que el individuo se sienta más tranquilo, más sereno para afrontar la vida.

El filosofo Sotelo afirma que vivir a la altura de nuestro tiempo significa hacerse cargo de la finitud provisional de lo humano, así como de todo lo existente. El que vivamos abocados a la muerte no nos angustia; todo lo contrario, da a la única vida que tenemos un ansia enorme de vivirla de la mejor forma posible, es decir según el principio de convivencia, en paz y libertad. Sotelo subraya finalmente que "pese a tantas y tan grandes divergencias, coincidimos en algunos puntos que vale la pena recalcar. El primero atañe a la dignidad humana" (p. 241), su grandeza implica su autonomía y su autodeterminación. "El segundo punto de coincidencia se refiera a la fragilidad humana" (p. 242) y conlleva la necesidad del otro, abrirnos a los demás, caminar hacia la fraternidad.

ENTREVISTA A COMPTE SOBRE LA ECONOMÍA DE MERCADO



MSc. Miriam Karina Caro
MSc. Edwar Ramírez
MSc. Juan Carlos Pérez
Para Compte, la sociedad se encuentra amenazada por dos posiciones extremas: el fanatismo y el nihilismo. Considera necesario mantener y transmitir los valores o la moral, que hemos heredado desde hace miles de años, y que se ha transmitido de generación en generación, dando como origen lo que hoy en día conocemos como civilización. Deja claro que no está en contra de la religión; sino del fanatismo.
Compte, se describe a sí mismo, como: materialista, racionalista y humanista; ya que considera que todo lo que existe es material, que lo que piensa es su cerebro y que la humanidad es lo más valioso que tenemos. En este sentido; a la hora de clarificar y evidenciar los males, que aquejan a nuestra cultura, cabría hablar de tres elementos, que, en conjunto, abarcan la totalidad de las dimensiones de la realidad: el sistema capitalista, que supone una sociedad de injusticia estructural; el materialismo histórico inicial, y el vacío espiritual de una sociedad enfrentada entre el alma del ateísmo, el fanatismo religioso y el nihilismo que niega su legítimo lugar a la espiritualidad entendida como la dimensión humana por excelencia y cuya ausencia genera, por un lado, el relativismo, el nihilismo y la angustia existencial y, por el otro, el fanatismo, el integrismo o el sectarismo como huida del malestar que produce la ausencia de espiritualidad en un mundo frío, banal o chato como puede ser el actual.

Cuando se quiere evaluar el sistema capitalista, es preciso comenzar por examinar su historia. La historia revela el tipo de sociedad a partir del cual evolucionó el capitalismo, y la forma que éste asumió a lo largo de su desarrollo. El testimonio del pasado nos permite evaluar el capitalismo sobre la base de sus logros, sus fracasos y su moral. Una apreciación práctica de la historia del capitalismo asignaría, sin duda, gran importancia a sus realizaciones económicas.

El capitalismo es económicamente insuficiente porque, según se afirma, no es capaz de hacer frente a algunos de los problemas económicos más importantes; crecimiento en el largo plazo, sucesión de ciclos de prosperidad y depresión, grandes conmociones exógenas (como los desastres naturales y la guerra), externalidades, bienes públicos y males públicos (como la educación y la contaminación). El capitalismo crea una sociedad visual y espiritualmente ofensiva, tanto en sus artefactos como en su calidad de vida y artículos feos y vulgares, condiciones de trabajo y de vida en las fábricas y villas miserias desagradables e insatisfactorias. El capitalismo es inmoral porque la economía de mercado esencial para su funcionamiento recompensa en forma irregular, creando desigualdad e injusticia. Sin embargo, al observar al capitalismo como sistema mundial constataremos que es un sistema mundial polarizado, en el sentido que ha generado una desigualdad sin precedentes en la historia de la humanidad.

La modernidad es el momento en donde se proclama que la humanidad hace su propia historia, entonces se atribuye el derecho de innovar, de inventar, se da el derecho a una imaginación creadora en todos los ámbitos. Tenían diferencias pero una cosa en común: la creencia, la proclamación de que el orden social formaba parte del orden natural, de un orden cósmico, generalmente asociado a una forma religiosa o a una creencia metafísica, y que el ser humano o la sociedad no tenía que inventar sino obedecer a las leyes dictadas por ese orden cósmico. Bien entendido, en realidad la tradición en cuestión tenía que ser constantemente re-interpretada porque la sociedad, a pesar de todo, cambiaba. La modernidad es el momento de ruptura con todo esto, ruptura que, por razones históricas, se desarrolló en una región del mundo en un momento de la historia. Cuando el capitalismo se vuelve un sistema mundial, esta nueva cultura que llamamos modernidad, se vuelve mundial.

A causa de la polarización que produce la expansión mundial del capitalismo, la expansión de esta cultura está en crisis permanente, promete a todos pero distribuye siempre en forma cada vez más desigual, creando fenómenos de rechazo, de insatisfacción. Nos encontraríamos en el culturalismo, o sea, la afirmación de culturas con elementos transhistóricos y específicos que suprimirían completamente el universalismo. El deseo de ser, la búsqueda de la felicidad está orientada a la realización de los seres humanos. El terreno de la intersubjetividad donde podemos vivir juntos y ayudarnos mutuamente a realizar nuestros proyectos de vida y a establecer los pactos mínimos de una convivencia fraterna. Las ideologías capitalistas neoliberales nos sitúan lejos de esa pretensión.  La intersubjetividad queda reducida a su mínima expresión, esto es, a mera convivencia instrumental en la que se pretende garantizar exclusivamente la libre competencia, sin que importe si hay condiciones suficientes para que la igualdad sea el punto de partida y de llegada de una sociedad que permite la realización efectiva de las potencialidades de lo humano. 

Al final del siglo XX, el equilibrio que existía entre la economía de mercados y la sociedad  se rompió a favor de los mercados y he aquí el resultado: la pérdida de confianza de los ciudadanos. La perdida del piso en la tierra se debe por el dominio de un acercamiento al desarrollo nacional centrado  en el mercado y a la voluntad de los gobiernos para seguir los dictados de la política de las organizaciones internacionales financieras.

Coase (1937) introdujo y definió el término costos de transacción como los costos de usar el mercado y que da una racionalidad a la existencia de las firmas. Los mecanismos del mercado implican costos como descubrir la relevancia de los precios, la negociación, exigir su cumplimiento, etc., y en general todos los posibles modos de organización económica implican costos relativos de organizar transacciones bajo arreglos institucionales. Las decisiones para organizar los costos de transacción dentro de la empresa se oponen a las decisiones del mercado que dependen de los costos relativos del intercambio interno y externo. Para esto, las empresas obtienen sus recursos y materias primas a muy bajo costo y en abundancia, penetran en nuevos mercados y reducen sus costos de transacción en las operaciones de comercialización.

Esas distintas iniciativas se van encontrando en el espacio al que convergen: allí se conocen, intercambian sus razones y experiencias, se aportan y complementan recíprocamente, se enriquecen unas con otras. Los que llegan por un motivo aprenden a reconocer el valor y la validez de los otros, y así se va construyendo un proceso en el cual la racionalidad especial de la economía de solidaridad se va completando, potenciando y adquiriendo creciente coherencia e integralidad. Conociendo esos motivos y caminos, esas búsquedas y experiencias, iremos comprendiendo cada vez más amplia y profundamente qué es la economía de solidaridad y encontraremos abundantes razones para participar en ella.

La religión es un tema de fuerte debate entre los que creen que los conocen todo y el público general. El problema  no es si creen o no creen en Dios. Hay que reconocer que todo este fenómeno en torno a las sagas y su influencia masiva, cuanto menos, nos produce cierta perplejidad. Lo que se constata entre las nuevas generaciones es un gran vacío de mitos, de grandes cosmovisiones, y quizás esté aquí entre otras cosas la clave del éxito de este nuevo fenómeno. Todas estas nuevas manifestaciones de la modernidad tienen para muchas personas un gran poder unificador e integrador. Y en la sociedad actual, la gente necesita de un orden, necesita seguridad, necesita construcciones que den sentido a su vida. De aquí que muchos de estos fenómenos sirvan para compensar todos los fraccionamientos, los desencantos, los fracasos históricos, que nos ha traído el siglo XX. Contribuyen, de alguna manera, a que el individuo se sienta más tranquilo, más sereno para afrontar la vida.

El filosofo Sotelo afirma que vivir a la altura de nuestro tiempo significa hacerse cargo de la finitud provisional de lo humano, así como de todo lo existente. El que vivamos abocados a la muerte no nos angustia; todo lo contrario, da a la única vida que tenemos un ansia enorme de vivirla de la mejor forma posible, es decir según el principio de convivencia, en paz y libertad. Sotelo subraya finalmente que "pese a tantas y tan grandes divergencias, coincidimos en algunos puntos que vale la pena recalcar. El primero atañe a la dignidad humana" (p. 241), su grandeza implica su autonomía y su autodeterminación. "El segundo punto de coincidencia se refiera a la fragilidad humana" (p. 242) y conlleva la necesidad del otro, abrirnos a los demás, caminar hacia la fraternidad.

BASES DE LA EPISTEMOLOGÍA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI



MSc. Miriam Karina Caro
MSc. Edwar Ramírez
MSc. Juan Carlos Pérez

La investigación científica es  concebida como un proceso intencional y sistemático de producción del saber y de conocimientos, resultado de la actividad científica, dentro de un enfoque epistemológico admitido.

No basta con comprar bibliografía y tecnologías computacionales para estar a la par o competir con los grandes centros del saber. Es necesaria una formación epistemológica constante que abra las mentes creativas de nuestros estudiantes e investigadores. Para los que reconocemos la realidad del mundo en el siglo XXI, los días que vivimos en peligro, no es precisamente el título de una película sino el encabezado de los titulares de los periódicos de nuestro planeta día a día. Peligro medioambiental, peligro de guerra, peligro de caos social, animales en peligro de extinción, peligro de extinción del ser humano. Todo esto parece exageración dirían los que no gustan de las malas noticias. Y sin embargo, estamos frente a un escenario posible aunque no deseable, el que estemos al borde de una crisis planetaria.

El uso de la herramienta epistemológica permite obtener una ventaja competitiva; aun en nuestras tierras, prácticamente condenadas al consumo y a la acumulación del saber. Esta aplicación permite ubicar nuestros centros de estudios universitarios en un rango tan importante como los existentes en los países desarrollados. Es un propósito viable que exige apoyo de los administradores y gerentes de la educación universitaria para poder alcanzar este propósito de autodeterminación y complemento al desarrollo mundial de la ciencia.

La globalización es transdisciplinaria, por lo tanto, necesita análisis del mismo corte y desde miradas no parceladas por la hiperespecialización. Si analizamos tanto el concepto de transdisciplinariedad como el ilimitado rango de temas que se abordan bajo la mirada de la globalización, nos podemos dar cuenta de la aseveración anterior.


El principio de la acción estrategia es pues aplicable tanto al análisis de la realidad del sistema internacional y la globalización, como al análisis de los discursos y su coherencia en las acciones. La realidad cambia constantemente y no nos hemos preparado para ella, la velocidad a la que dichos cambios se dan se ha acelerado a partir de las revoluciones científico-técnicas que permiten que las identidades, las realidades, los discursos y los procesos se vuelvan más complejos. Por lo tanto, las propuestas para la realidad deben de apegarse a acciones estrategias incluyentes.
El auge de la ciencia se debe al hecho de que se le considera una variable estratégica para el desarrollo de las sociedades. En particular en Venezuela, se le ha dado un impulso a la investigación científica y a sus productos, concretados en los libros, monografías, artículos científicos, revistas arbitradas, congresos, reuniones, así como los organismos e instituciones que la apoyan y financian como el Ministerio de la Ciencia y la Tecnología. En la modernidad, la ciencia pasó de un período absolutista hegemónico a otro período relativista. En el primer período se identifica la ciencia como el único saber verdadero y el más importante, respecto a la filosofía, el arte, la religión, el sentido común. Mientras que en el segundo período, el relativista, se reconocen los límites de la ciencia en cuanto al carácter aproximado que resultan todas las explicaciones teóricas o empíricas.

Este círculo le da carácter humano a la actividad de investigación científica, con intención primaria cognoscitivo y que puede variar desde la obtención propia del conocimiento hasta su uso para la solución de problemas y la generación de tecnologías según sea el caso o la intención de la investigación. Este carácter humano le confiere a la investigación una nueva connotación de científico - tecnológico y asume desde allí su carácter socio - histórico, ya que ha devenido como una estrategia para la superación de la pobreza y el atraso social tal como señala Tûnnerman (2000) "el subdesarrollo científico - tecnológico es a la vez causa y consecuencia del subdesarrollo económico social " pero sin menoscabo, acoto, con lo planteado por Martin Fiorino sobre la ética de la ciencia.
Cuando insistimos en la importancia estratégica de la epistemología en la formación del investigador lo hacemos porque se trata de producir un conocimiento competitivo y de calidad. Competitivo en el sentido de poder estar la investigación a la altura de cualquier centro de investigación a nivel mundial. Esto a la luz de nuevos avances epistemológicos queda muy atrás y por lo tanto el estudio queda desactualizado, a pesar de haber aplicado muy bien, una determinada teoría, un método o un procedimiento, dentro de los parámetros seleccionados. . Señala Bunge, que "Si la sustancia (objeto) no puede ser lo distintivo de toda la ciencia, entonces tiene que serlo la forma (el procedimiento)" (Bunge. 1983: 22). Inmediatamente especifica que "la peculiaridad de la ciencia tiene que consistir en el modo como opera para alcanzar algún objetivo determinado, en otros términos, en el método científico y en la finalidad para la cual se aplica dicho método

De esta manera, el problema principal que enfrenta actualmente la investigación y su metodología tiene un fondo esencialmente epistemológico, pues gira en torno al concepto de conocimiento y de ciencia y la respetabilidad científica de sus productos: el conocimiento de la verdad y de las leyes de la naturaleza. De aquí, la aparición, sobre todo en la segunda parte del siglo XX, de las corrientes posmodernistas, las postestructuralistas, el construccionismo, la Teoría crítica, el análisis del discurso en general, los planteamientos que formula la Teoría del conocimiento. El enfoque sistémico es indispensable cuando tratamos con estructuras dinámicas o sistemas que no se componen de elementos homogéneos y, por lo tanto, no se le pueden aplicar las cuatro leyes que constituyen nuestra matemática actual sin desnaturalizarlos, la ley aditiva de elementos, la conmutativa, la asociativa y la distributiva de los mismos, pues, en realidad, no son “elementos homogéneos”, ni agregados, ni “partes”, sino constituyentes de una entidad superior; las realidades sistémicas se componen de elementos o constituyentes heterogéneos y son lo que son por su posición o por la función que desempeñan en la estructura o sistema total; es más, el buen o mal funcionamiento de un elemento repercute o compromete el funcionamiento de todo el sistema: ejemplos de ello los tenemos en todos los seres vivos y aun en la tecnología, como el estrepitoso fracaso del Challenger o del Ariane V, debidos, respectivamente, a una superficie exterior no cuidada o a los “tiempos” de una computadora. En general, podríamos señalar, como una especie de referente clave, que la matemática trabaja bien con objetos constituidos por elementos homogéneos y pierde su capacidad de aplicación en la medida en que estos son de naturaleza heterogénea, donde entra en acción lo cualitativo y sus relaciones.
            En los últimos tiempos, se han ido dando las condiciones necesarias y suficientes para que todo investigador serio y de reflexión profunda, pueda, a través de las bibliotecas, las revistas y los congresos, subirse sobre los hombros de docenas de pensadores eminentes, le es posible divisar grandes coincidencias de ideas y marcadas líneas  de un nuevo modo de pensar, de una nueva manera de mirar las cosas, de una nueva racionalidad científica y, en síntesis, de una nueva ciencia. Esta ciencia presenta notables diferencias con el modo de pensar tradicional, clásico, lógico-positivista.
            La complejidad de las nuevas realidades emergentes durante el siglo XX, su fuerte interdependencia y sus interacciones ocultas, por una parte, y, por la otra, el descubrimiento de la riqueza y dotación insospechada de la capacidad creadora y de los procesos cognitivos del cerebro humano, postulan una nueva conciencia y un paradigma de la racionalidad acorde con ambos grupos de realidades.
No se trata de desechar los conocimientos que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos por cualquiera de las vías metodológicas por las cuales se hayan logrado, sino de reorganizarlos y reestructurarlos para darles mayor sentido y vigencia. Por lo tanto, cada disciplina deberá hacer una revisión, una reformulación o una redefinición de sus propias estructuras lógicas individuales, que fueron establecidas aislada e independientemente del sistema total con que interactúan, ya que sus conclusiones, en la medida en que hayan cortado los lazos de interconexión con el sistema global de que forman parte, serán parcial o totalmente inconsistentes.
            Ahora se trata de integrar nuestros conocimientos en el Paradigma Sistémico, pues, como dice Ludwig von Bertalanffy, "desde el átomo hasta la galaxia vivimos en un mundo de sistemas" (1981, p. 47); y esto, desde lo inconmensurablemente grande hasta lo infinitesimalmente pequeño, pasando por nuestro mismo organismo, donde todos son sistemas y sistemas de sistemas, y donde toda investigación digna de ese nombre consiste en determinar el rol o papel que juega cada parte en el conjunto del todo a que pertenece, y donde su buen o mal funcionamiento compromete positiva o negativamente el todo en que está inserta y del cual forma parte. La aplicación de la epistemología al interior de la producción del conocimiento permite auto- reflexionar y auto evaluar el desarrollo de la ciencia. Es decir, permite reconocer los avances y los obstáculos que se van presentando en la investigación.