FELICITACIONES A LAS DIFERENTES COMISIONES POR UNA EXCELENTE LABOR CUMPLIDA...

domingo, 3 de febrero de 2013


Marlesa Herrera
Luis Castillo



 ENTREVISTA: André Compte-Sponville

En la entrevista realizada a André Comte-Sponville se destacan sus tendencias políticas, sus pensamientos, relatos de su vida, sus aspectos psicológicos, su modelo político filosófico y como debería aplicarse esta tendencia en la actualidad para mejorar la economía de mercados y la mejoría de los ciudadanos favoreciendo a los más necesitados, definiéndose como liberal de izquierdas: de izquierdas porque ha llegado a la conclusión de que el objetivo de la política es ayudar a los más débiles, a los más desfavorecidos; pero liberal, porque incluso para los más pobres, la economía de mercado es más favorable.
Expresa además que es el estado el que tiene que regular el mercado para conseguir que los más pobres también tengan su oportunidad, es decir el estado debe ocuparse de lo que no se puede vender, de lo esencial; donde cree que la economía de mercado ha triunfado, pero aunque sea fantástica para crear riquezas, nunca ha sido suficiente para crear una civilización, ni siquiera para crear sociedades que sean humanamente aceptables.
En otros aspectos dictados por el entrevistado manifiesta su defensa sobre la espiritualidad laica y la “alegre desesperanza” la cual expresa que “una vez que hemos entendido que hay cosas que no podemos controlar y que sólo nos espera la muerte, nos damos cuenta de que lo mejor que podemos hacer es disfrutar al máximo de la vida que tenemos”.
Cabe destacar que el entrevistado atribuye el renacimiento de la filosofía al declive de las respuestas prefabricadas que en los años cincuenta daban las grandes religiones y las grandes ideologías, como el marxismo. “Como la gente tenía muchas respuestas y pocas preguntas, no necesitaba de la filosofía, Ahora hay muchas preguntas y pocas respuestas, y eso es bueno para la filosofía” se ha hecho más asequible. Él fue uno de los primeros filósofos en escribir libros sin notas a pie de página, es decir, para el gran público.
En el año 2006 escribe “El alma del ateísmo”. Introducción a una espiritualidad sin dios, que le llevaron a padecer la persecución y censura de todo el brazo armado comunicativo de la iglesia católica. En sí, como autores de esta reflexión, observamos que este es uno de los factores claves de la entrevista donde se evidencia la necesidad del autor en la búsqueda de su espiritualidad ya que en dicha obra expresa tener una urgencia personal, de tipo existencial, donde además manifiesta que para él la vida es corta siendo penoso  esperar a estar muerto para tener una vida espiritual, sobre todo sobrellevando su creencia que después de la muerte no hay nada. A su vez indica que percibe que hay una urgencia social porque cree que estamos amenazados por dos peligros simétricos: por un lado, el fanatismo, el integrismo y el oscurantismo, y por otro, el nihilismo.
Explica que el significado de el nihilismo, siendo, nihil en latín “nada”, así que los nihilistas, son las personas que no creen en nada, que no respetan nada, que no tienen ni valores, ni principios, ni ideales. Un nihilista es eso: alguien al que no le interesa nada más que su pequeña trivialidad, sea el sexo, el dinero, el lujo. Lo que nos tiene que dar más miedo es que no tengamos nada que poder oponer al fanatismo de unos y al nihilismo de los otros. De su visión de las dos tendencias de que forman parte de algunas  sociedades actuales, nihilistas y fanáticas, parte su preocupación en su decisión de lucha contra las tendencias mencionadas.
Por otra parte el entrevistado aporta que está de acuerdo en lo esencial con los postulados morales del evangelio, al igual que cuando lee a Platón, Aristóteles, Epicuro o a los estoicos. Pero a su vez manifiesta que sería una pena que solo por el hecho de no creer en Dios, como es su caso, prescindamos de esa herencia, porque eso conduce al nihilismo. No es necesario creer en Dios para estar ligados a unos valores morales. Desde el punto de vista del entrevistado, podría afirmarse que si es posible tener valores morales que sean inculcados a través del tiempo, lo que las sociedades hayan creado a través de la historia para que sean transmitidos a las futuras generaciones que las conformen. De  ello el autor expresa que en la defensa de los grandes principios que la historia ha seleccionado como valores de progreso, desde el “no matarás” del cristianismo hasta los valores de igualdad y libertad de la Ilustración. No se trata de inventar una nueva moral, sino de transmitir la moral que hemos recibido y que se ha ido elaborando a lo largo de milenios. Han sido milenios de historia acumulada en los que cada generación ha transmitido a sus hijos lo que en su opinión era lo mejor de aquello que habían recibido, y esto ha terminado por conformar una civilización.
Para concluir el entrevistado manifiesta su pensamiento de que es mejor desear aquello que depende de nosotros, porque en ese caso querer significa actuar, que desear aquello que no depende de nosotros, porque entonces hay que contentarse con esperar. Obviamente, uno encuentra más felicidad en la acción que en la esperanza, porque si deseas lo que no depende de ti, tendrás miedo de que no suceda. El camino hacia la felicidad es el camino de la acción, del amor.

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